Survive

“VIVIR SIN PROPÓSITO ES SOBREVIVIR”

 

  • Falta de motivación
  • Tener la sensación de estar aburrido y sin ilusión
  • Estar irascible y `saltar´ por cualquier cosa
  • No parar y tener la sensación de no haber hecho nada satisfactorio en todo el día
  • Sensación de preocuparte por cosas absurdas
  • Inquietud mental constante
  • Sensación de fatiga y frustración
  • Afrontar el día con pesadez y sin ganas

 

Todas las sensaciones anteriormente descritas son algunos de los síntomas de quienes piensan que `están sobreviviendo´ en lugar de sentir que disfrutan plenamente de la vida que tienen y que llevan, de sentir que están vivos y activos. La clave está en vivir una vida con propósito y sentido, o dicho de otro modo, conectar con la esencia, con la vitalidad que todos tenemos pero que a veces creemos no tener.

El problema está en que ese sentir o ese modo de no vivir lo hemos ido tapando generando una multitud de personajes basados bajo el imperativo social de cómo tengo o tendría que ser y… cómo tengo o tendría que comportarme. Adoptamos comportamientos y tomamos decisiones supeditadas a lo que los demás esperan de nuestro “personaje”, un yo totalmente distorsionado y condicionado por un entorno y unas normas basadas en patrones antiguos, obsoletos y con el pobre argumento de que “como lo he hecho así siempre…” ¿Por qué de este comportamiento? El mayor motivo no es otro que el de sentirnos queridos y aceptados inicialmente en la familia y en todo su contexto social. Esto va creando diferentes ilusiones y percepciones de quiénes somos realmente, llevando a cabo un comportamiento muy frustrante en las relaciones con los demás y, en muchas ocasiones, con nosotros mismos dando como resultado esa sensación de total frustración. Esto nos hace sentir como si estuviéramos en una horma tan ajustada como cuando intentamos calzarnos un zapato dos números más pequeños y sentimos esa opresión tan desagradable, aunque lo peor es llegar a pensar que es que ¡¡¡soy así!!!  y que poco puedo hacer por cambiar esta sensación y esta realidad.

La incomodidad no es el problema en sí mismo, el problema llega cuando hemos aprendido a sobrevivir como si esa molestia fuera nuestra, de forma normal (la norma), pensando que todo nuestro entorno nos es hostil o vivir en la ilusión de que cuando consigamos algún logro, el cual creíamos que hasta ese momento nos faltaba o necesitábamos, se empezarán a resolver por sí solas las cosas y por ende podremos llegar a sentirnos mejor…

En esta vida, el ser humano tiene garantizado, de forma natural, el dolor. Lo que no es natural (es una invención del ser humano) es el sufrimiento que, bajo nuestra experiencia, es la especulación mental de no querer afrontar el daño prolongado en el tiempo, formando un ramillete de sentimientos, emociones e historias creadas por nosotros mismos con la finalidad de apartar ese dolor generando dramas donde no los hay y que hace de todo menos beneficiar al ser humano.

Una consecuencia de todo ello es que el ser humano se va perdiendo a sí mismo y, lejos de tratarse con cariño y respeto, le hace tomar una actitud de híper-exigencia y autodestrucción entrando en un círculo vicioso aparentemente sin salida.

Por mi experiencia puedo afirmar que no existe mejor remedio para sintonizar con nuestro verdadero ser y, de ese modo,  poder alinearnos a la vida, encontrar nuestro propósito y dirección de nuestra existencia y, me adelanto a decir, que todos y cada uno de nosotros tenemos y disponemos de los dones y habilidades para  llevar a cabo esa sintonización y esa alineación de forma satisfactoria, disfrutando la vida independientemente de las adversidades que haya ahí afuera. Si te sientes conectad@ comenzarás a sentirte prosper@, empezarás a sentir que las cosas tienen sentido y todo ello te llevará a disfrutar de esos, los que yo llamo, “Momentos Mágicos” contigo mismo, con tu mujer, con tus hijos, con los amigos, etc. y que son los que aportan el verdadero valor a tu experiencia de vida.

Me gustaría acabar con una frase que le digo a mi querida hija Mónica: “Si no manejas el tiempo de un modo consciente de quién eres, el tiempo te maneja a ti”.

Te invito a que comiences a ser selectiv@ con tus preguntas, por ejemplo: realmente, ¿qué es lo que me inspira?, ¿qué me aporta satisfacción? Observa toda la ayuda que tienes a tu  alrededor. Utilízala, pregunta, haz cosas por ti mism@, di no cuando quieras decir no, observa la parte divina que hay en ti.

Por: Oscar Garzón Díaz

Pasamos mucho tiempo ganándonos la vida, pero no el suficiente  viviéndola

Madre Teresa de Calcuta.